Y su bendito dios
arrojó en mi ciruelas vencidas
se encarnó en otra piel
era diferente
su sudor no era el mismo
se había alejado solamente para volar
y ahora estaba otra vez
con su mirada intacta
desparramando tristeza y piedad por doquier
ya no era lo mismo
su vuelo
era demasiad cruel
se había estrellado en un torbellino y no pudo salir.
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